viernes, 10 de julio de 2009

Last Chance Harvey (2008, Joel Hopkins)


Dos grandes nombres
y un film predecible


Tu última oportunidad
(Last Chance Harvey)
EE.UU.,2008

Dirección y guión: Joel Hopkins. Fotografía: John de Borman. Montaje: Robin Sales. Música: Dickon Hinchliffe. Intérpretes: Dustin Hoffman, Emma Thompson, Eileen Atkins, Kathy Baker, Liane Balaban, James Brolin. Duración: 93 minutos.




No vamos a negar que el sólo hecho de poder ver juntos a Emma Thompson y Dustin Hoffman significa un atributo seductor. Esto es así porque siempre ha sido así. Nos encanta ver, por fin, a buenos intérpretes compartir una misma obra. Superada esta situación –mencionada, mejor dicho- pasemos ahora a la película. (Y sí, me encanta encontrar dentro de un mismo encuadre de cine a artistas que uno admira.)
Tu última oportunidad refiere, como título, a la situación de vida que le toca enfrentar a Harvey (Dustin Hoffman), un creativo publicitario que reconoce su escaso talento al piano y su consecuente necesidad laboral como compositor de jingles televisivos. El contraste entre su sueño –músico de jazz- y su realidad artística –música para jabón de ropa-, se nos muestra desde el mismo inicio del film: detalle de manos que se revelan como fuente de la música de piano, primero ejecutada correctamente, luego tropezante; a posteriori, los golpes sobre el vidrio de su compañero de trabajo traen al músico a la realidad: el jabón de ropa y su musiquilla demandante.
En este hiato uno puede situar al film de Joel Hopkins, puesto que también allí habrá espacio para profundizar el quiebre: la hija única que se casa en Londres, el viaje y el reencuentro obligado con su ex-mujer (Kathy Baker), un rol de padre que se tambalea entre los gestos de dos familias respecto de las cuales se siente ajeno, mientras se revela a la hija como único lazo afectivo (aunque también cruel, como el film sabrá mostrar).
El hiato mencionado sabrá también espejarse en Kate (Emma Thompson), una inglesa sujeta a una vida de soledad, de la que quiere salir y a la que su madre parece hacer proclive. Su teléfono celular recibe llamados constantes de una madre que, por lo que vemos, le recuerda su rol protector. Nada escapa a su mirada, y es poco lo que Kate hace para evitarlo.
Las historias de ambos protagonistas comenzarán a rozarse con disimulo, casi por casualidad. Y tal vez allí radique uno de los mejores aspectos del film, es decir, ese simple “sin querer” que hace que historias ajenas se contacten y se requieran. Como si una suerte de fuerza impulsora, secreta y de imán seductor, atrajera la simetría que observamos para una posibilidad de resolución final y conjunta.
Desde ya, es esto lo que uno espera no bien el film comienza su desenvoltura. Y será esta previsibilidad, estimemos, lo que hace de Tu última oportunidad una película sin demasiados elementos para el recuerdo, exceptuando, claro está, sus roles protagónicos. Como contrapunto –excelente- podremos referirnos a la memorable El amor es un eterno vagabundo (Ironweed, 1987), en donde el realizador Héctor Babenco reuniera a otros dos grandes artistas -Meryl Streep y Jack Nicholson- bajo un mismo cielo plomizo, carente de lugares comunes, por medio de una historia tan profunda como brillantemente interpretada. Es ese rasgo cinematográfico feliz el que se nos pierde tras la visión de Tu última oportunidad.

1 comentario:

Miguel (Literato) dijo...

Una linda película y un gran papel de Dustin Hoffman. Emma también me gustó, aunque ella siempre actúa excelentemente.