Con
las firmas de Luis Saslavsky, Carlos Hugo Christensen y Hugo del Carril,
algunas de las mejores películas argentinas disponibles en internet.
autorales como Luis Saslavsky, Carlos Hugo Christensen y Hugo del Carril.
Vale
comenzar por Saslavsky, sea por el orden cronológico de las películas como por
su rosarinidad. En YouTube puede encontrarse Vidalita (1949), https://www.youtube.com/watch?v=UtlOMC7wxk4
, todavía una rareza para ciertos cánones del cine. Ambientada en escenario
campestre –entre escenas en exteriores y otras rodadas en los estudios Emelco-,
la película de Saslavsky retoma la tradición gauchesca desde el juego de
mascaradas. A saber: Vidalita es el nombre del nieto que espera el estanciero
que interpreta Narciso Ibáñez Menta, rodeado de polleras –toda la descendencia
le salió mujer– y ansioso por un hombre que le acompañe y releve en la faena
del campo. Pero lo cierto es que Vidalita es mujer (Mirtha Legrand). Así que
mejor evitar el disgusto al abuelo y hacerse pasar por hombre.
Lo
que sucede a continuación es puro disparate. En una comedia de enredos donde la
identidad sexual es puesta en entredicho a partir del festival de las máscaras
y el travestismo. El ardid del guión hará que la Legrand lleve su treta al
absurdo, hasta vestirse de mujer allí cuando algunos crean que se trata todavía
de un hombre. Entre medio, enamoramientos imprevistos –con guiños homosexuales
evidentes–, y la templanza de una mujer que se reafirma a sí misma mientras
pone en entredicho la hombría de quienes dicen preferir un carácter huraño.
Desde ya, la caracterización del inmenso Ibáñez Menta –viejo, cascarrabias,
odiador de indios– hace que la película sea un disfrute aún mayor.
A
propósito: aun cuando en su temática esté lejos de ser una de las primeras, Vidalita
se adelanta una década a Una Eva y dos Adanes, la fiesta travesti del austríaco
Billy Wilder, con Tony Curtis, Marilyn Monroe y Jack Lemmon. Por otro lado, en
la película de Saslavsky se celebra un matrimonio homosexual. Lo dicho. Y es
una película realizada durante el gobierno de Perón. No es un dato menor. Será
décadas después, durante un gobierno peronista, cuando se apruebe la Ley de
Matrimonio Igualitario.


A
partir de allí, Amorina oficiará como vértice y disparará la historia de modo
simétrico, con ella desdoblada, como mujer imaginada. Amorina se replica y
obliga de igual modo a quienes le rodean. La mesa volverá a estar completa. Así
lo parece. El desenlace, entre las sombras que guarda la casa alguna vez
luminosa, tras el torbellino mental que cifra la hélice de un avión, es puro
desgarramiento. Para llegar a tales instancias dramáticas se necesita oficio y
talento, no en vano Hugo del Carril también dirigió Más allá del olvido (1956),
el melodrama más importante del cine argentino.
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