martes, 13 de enero de 2009

Los misterios de Lew Griffin, por James Sallis



La noche era negra como yo


Cuando Lew Griffin sentencia verdades de melancolía como la que titula esta nota, uno queda –para siempre, al menos en mi caso- hecho de su misma piel. Griffin supo ser investigador, ahora ronda los –estimo- cincuenta y tantos, es profesor de literatura, escritor de novelas policiales, y no puede olvidar sus prácticas deductivas. Es, a su vez, obra del ingenio de James Sallis (1944, Arkansas), autor de seis títulos protagonizados por su singular némesis negra. Y lo de negro va tanto por la raíz de tinte literario como también por el color de tez. Lew Griffin es negro. Como la noche y como la oscuridad que a todos, nos dice, rodea.
En El tejedor, primero de los libros de Griffin, James Sallis nos embarga de elipsis e historias autoconclusivas, rápidas y crueles. Todas ligadas por la sensibilidad de su protagonista. Todas ellas a la manera de una síntesis apretada, o aproximada, del espíritu que anima a Lew Griffin. Más lo que significa el primer capítulo, pleno de una violencia que la primera voz narradora luego extrañará, con un asesinato inmediato que nos obligará a pensar a Griffin antes de quererlo, que nos permitirá dudas morales necesarias tanto para éste como también cualquiera de los siguientes libros.
Son puertas apenas abiertas, algunas apenas esbozadas, todas distintas pistas que nos permiten delinear al personaje Lew Griffin. Negro, New Orleans, infancia humilde, padre moribundo, madre sin ver hace tantos años, hijo desaparecido, amores enormes o fugaces, soledad siempre, ecos alejados que recuerdan alguna muerte, más las amistades, los litros de café, los libros escritos, por escribir o leídos, el café au lait, y la magra sensación de amaneceres apagad
os o de esperanzas que atardecen. Lew Griffin vive todo ello. Y es por ello que nos lo escribe. Motivo por el cual su altura moral es impecable. La muerte que lo acompaña es un peso –uno de los tantos- que lo arrellana de temor.
Es en ese momento cuando uno trata de indagar el inicio de esta diana, cuando uno se pierde, encantado, entre tanto cordel. Griffin nos escribe. Y leemos su vida, hecha del argumento –por qué no, también- de sus novelas. La ficción como parte de la vida: no sabemos, no tiene importancia, la distinción entre sus pesquisas, sus reflexiones, y las referencias a su tarea literaria y docente. Un arte vital indisociable. Para corroborarlo estará el propio Chester Himes, quien pregunta “¿Eres escritor? ¿Eres profesor?”, a un Griffin joven que niega mientras comparte bourbon. Es el dedo del padre que señala el camino al hijo elegido, que conjuga vivencia, dolor y literatura. Su figura referencial atraviesa cada página, y nos vuelve urgente la lectura de cualquiera de sus libros, más la biografía que el propio Sallis le dedicara: Chester Himes: a life (2000).

Para que el espejamiento sea total, Lew Griffin habrá de enfrentar las últimas consecuencias, hasta verse reflejado en la figura de un hombre olvidado, tirado y herrumbrado, con un libro suyo en el bolsillo raído, con la dedicatoria a aquel hijo devorado por las sombras, del que guarda el silencio de una cinta de contestador, ruido mudo que intuye suyo. Pero para ello, habrá que adentrarse en la oscuridad, volver sobre el presentimiento de un vacío conocido. Más el miedo de no salir, esta vez, de él.

Las historias de Lew Griffin son de un –repito palabras- encantamiento enternecedor. Nos devuelven la frescura de la mejor literatura negra, al tiempo que ubican a su protagonista como uno de sus referentes mejores, como parte de esa genealogía literaria y familiar que el género policial supo cultivar.

Descubrir a James Sallis es algo así como pensar el libro, la medianoche y su lluvia.



The Long-Legged Fly
(1992) - El tejedor (Poliedro, Barcelona, 2003)
Moth (1993) - Mariposa de noche (Poliedro, 2004)
Black Hornet (1994) - El avispón negro (Poliedro, 2004)
Eye of the Cricket (1997) - El ojo del grillo (Poliedro, 2005)
Bluebottle (1999) - Moscardón azul (Poliedro, 2005)
Ghost of a Flea (2000) - sin traducción


“Escribir, vivir y otros enigmas"
, entrevista a James Sallis por Matías Serra Bradford (Clarín, 20/07/2002):
http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2002/07/20/u-00601.htm